El Consejo Nacional de Patrimonio Histórico, participado por representantes de todas las comunidades autónomas y de la Dirección General de Bellas Artes, que ha celebrado su 99ª reunión en Sigüenza (Castilla-La Mancha), ha acordado elevar la candidatura ‘Lugares de Adriano: Valores Clásicos de Europa’ –integrada por los enclaves de Itálica, la Villa Adriana, en Roma, y Atenas– al Sello de Patrimonio Europeo, reconocimiento que otorga la Comisión Europea.
Con este sello, se pretenden promover los enclaves o manifestaciones culturales con especial significado y relevancia, bien para el desarrollo de la cultura y la historia europeas, o bien para la constitución de la Unión Europea como institución. Así, su objetivo prioritario es materializar, mediante el patrimonio cultural común de Europa, el lema europeo de unidad en la diversidad y el refuerzo del sentimiento de pertenencia a la Unión de sus ciudadanos, en especial, de los jóvenes.
Los espacios que aspiren a la distinción del Sello Europeo que concede la Comisión Europea deben demostrar que su candidatura cumple con uno de esto tres criterios: su naturaleza transfronteriza o paneuropea, su lugar y papel en la historia e integración europeas y sus vínculos con acontecimientos, personalidades o movimientos europeos, y su lugar o papel en el desarrollo y promoción de los valores comunes que constituyen la integración europea.
Hasta ahora, España cuenta con cuatro acreditaciones del Sello Europeo: la Residencia de Estudiantes, en Madrid, el Archivo de la Corona de Aragón, en Cataluña, el Parque Minero de Almadén, en Castilla-La Mancha, y el monasterio de San Jerónimo de Yuste, en Extremadura. La candidatura ‘Lugares de Adriano’ es la primera candidatura transnacional en la que participa España, en la que se incluye un bien andaluz (Itálica), que opta al distintivo de Sello de Patrimonio Europeo.
‘Lugares de Adriano’
‘Lugares de Adriano’ engloba a Itálica, la ciudad hispalense en la que nació el emperador, y que convirtió, tras llevar a cabo un programa urbanístico, en una de las ciudades destacadas del imperio, Villa Adriana en Tívoli (Italia), la ciudad fundada por el emperador para acoger a su gobierno en los últimos años de su dominio, y Atenas, donde el emperador, uno de los más filogriegos de la historia de Roma, fundó un barrio con su nombre, dotándolo de grandes infraestructuras.
Estos tres enclaves -Itálica, Villa Adriana y Atenas-, que quedaron unidos por la visión política y cultural de Adriano, bien podrían entenderse como una de las cunas de Europa, dado que alumbraron un concepto de ciudadanía -nacido en Grecia, adoptado en Roma, y desde allí difundido por todo el Imperio- que estaba basado en el ejercicio de la ley y la cultura como fórmulas para el progreso y el entendimiento universal de los pueblos.




