Devolver el espacio público usurpado por los automóviles a la ciudadanía en Tarifa es el objetivo principal del estudio elaborado por la Diputación para reordenar el tráfico en la ciudad. El informe, solicitado por el Ayuntamiento de Tarifa y resuelto mediante una asistencia técnica, identifica los actuales problemas de movilidad que se aprecian en el municipio y propone una serie de medidas que implican una intervención integral en el sistema de ordenación del tráfico y estacionamiento.
El vicepresidente segundo y diputado responsable del Área de Transición Ecológica, Javier Vidal, y el alcalde de Tarifa, José Antonio Santos, además del diputado de Desarrollo Social, Ignacio Trujillo, entre otros, han explicado a los medios los resultados de este informe que revela una vulnerabilidad de carácter “estructural” en el sistema de movilidad del municipio. A esta conclusión se ha llegado tras analizar los datos de tráfico diario (se aprecia una intensidad media diaria de unos 15.000 vehículos al día), el flujo de la circulación motorizada por la localidad, la situación y el número de estacionamientos.
Las razones son, principalmente, tres. En primer lugar, una “saturación crítica” de los ejes de tráfico principales. La red viaria de Tarifa se concentra de forma “excesiva” en una serie de corredores principales, fundamentalmente en vías como la calle Batalla del Salado y Coronel Francisco Valdés, que funcionan simultáneamente como accesos principales y distribuidores internos, lo que provoca conflictos de capacidad y congestión.
En segundo lugar, el estudio demuestra “déficit estructural y mala distribución del aparcamiento”. Existe un desequilibrio entre oferta y demanda, especialmente en las zonas más centrales y en los entornos de mayor atracción funcional, como el casco histórico, el puerto y las playas. En numerosas bolsas y ejes viarios se registran niveles de ocupación que alcanzan el 90 por ciento, incluso en temporada baja, resalta el informe. Esto genera que muchos conductores circulen sin destino fijo buscando plaza, un fenómeno conocido como “tráfico de agitación”, que aumenta innecesariamente las emisiones contaminantes y el ruido.
En tercer lugar, una “estacionalidad extrema”. La demanda turística, la Operación Paso del Estrecho y el uso intensivo de las playas y el puerto provocan la intensificación de todas estas problemáticas durante los meses de verano. En agosto los desplazamientos por la ciudad llegan a incrementarse en un 93 por ciento. El sistema, según el estudio, funciona cerca del colapso durante periodos prolongados, generando problemas de congestión, deterioro del espacio público y pérdida de calidad urbana.
Otros factores influyen en el flujo circulatorio, la seguridad vial y la calidad urbana, como una penetración excesiva del tráfico de paso en el casco urbano, la transición directa del tráfico de alta capacidad procedente de la N-340 hacia el viario urbano consolidado, la estructura viaria existente y la presencia de intersecciones reguladas con semáforos muy próximas entre sí, pasos de peatones, accesos a parcelas y estacionamientos.
Como solución, el estudio propone una intervención integral para devolver el espacio público al ciudadano, que pasa por la introducción de una serie de medidas:
- Implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE): Siguiendo las directrices del Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Tarifa, se plantea restringir el acceso del vehículo privado al casco histórico para proteger el patrimonio y fomentar la movilidad activa (peatonal y ciclista). La medida reducirá la contaminación del aire, mejorará la calidad de vida de los habitantes y fomentará la movilidad sostenible. Además, contribuye al cumplimiento de la normativa ambiental y climática e impulsa un modelo urbano más limpio, eficiente y saludable. Gran parte de la zona ZBE propuesta ya está restringida a peatones o cuenta con tráfico reducido, por lo que el impacto de esta medida no supondrá un “cambio radical” en la distribución del tráfico actual, recoge el estudio.
- Nuevo Sistema de Estacionamiento Regulado: Se propone una gestión inteligente dividida en tres sectores para equilibrar la oferta y la demanda de aparcamientos:
- Zona Verde (Residente): supone la creación de un anillo de protección en el casco histórico y barrios colindantes (como Jesús Nazareno o Virgen del Carmen) para garantizar que los vecinos tengan prioridad total.
- Zona Azul (Comercial): se fomenta la rotación (máximo 2 horas) en ejes comerciales para potenciar el consumo local y evitar el estacionamiento de larga duración.
- Zona Roja (Turística): implica una gestión específica de los estacionamientos en la fachada marítima y las playas durante el verano, regulando incluso áreas para autocaravanas, para evitar el estacionamiento informal en zonas sensibles.
- Reordenación Viaria: se sugiere aplicar cambios de sentido y una jerarquización clara de las calles para evitar la penetración innecesaria de tráfico de paso por el centro.
La Diputación ha realizado este estudio mediante la adjudicación de un contrato a la empresa Colin Buchanan Consultores, por importe de 13.189 euros.




