La Cofradía de Pescadores de Sanlúcar de Barrameda, la Asociación Cívica Salvemos el Guadalquivir, Greenpeace y Ecologistas en Acción han convocado una manifestación el próximo 9 de mayo en Sanlúcar para reclamar una moratoria a los nuevos vertidos mineros al río Guadalquivir. La protesta saldrá a las 12.00 horas desde Bajo de Guía, según han informado los convocantes.
La movilización se enmarca en la preocupación de cofradías, asociaciones de comerciantes de municipios ribereños, ciudadanía y colectivos ecologistas por los efectos de la actividad minera en el estuario del Guadalquivir. Los convocantes han denunciado la contaminación que, según sostienen, han provocado los vertidos de la mina de Gerena entre 2009 y 2023, así como el impacto que podrían tener los nuevos vertidos autorizados vinculados a las minas de Aznalcóllar y Gerena.
Según recoge el comunicado difundido por las entidades convocantes, científicos de las universidades de Sevilla, Cádiz y Granada han señalado la presencia de metales pesados en los sedimentos del Bajo Guadalquivir. En la misma nota se afirma que un tercio de los peces de río conocidos como albures o lisas presenta concentraciones de plomo superiores al máximo legal permitido.
Los convocantes aseguran que los nuevos vertidos podrían alcanzar los 120.000 millones de litros durante un periodo de 18 años, a la altura de Sevilla capital. También han advertido de que, durante el primer año y medio, el vaciado de aguas contaminadas de las cortas mineras de Aznalcóllar y Los Frailes supondría el vertido de 17.500 millones de litros, a razón de 450 litros por segundo, antes de iniciarse la extracción de mineral.
En el comunicado, las organizaciones sostienen que, aunque el agua sería depurada previamente, los vertidos incluirían sustancias como arsénico, plomo, mercurio y cadmio, metales que describen como tóxicos y persistentes. También cuestionan los estudios de impacto ambiental aceptados por la Junta de Andalucía, al considerar que no habrían tenido en cuenta la acumulación de metales en los sedimentos del río.
Las entidades convocantes han reclamado una moratoria a los nuevos vertidos y la creación de un comité de expertos científicos independientes que evalúe sus posibles consecuencias. Según han indicado, estas peticiones no han sido atendidas hasta el momento.
La manifestación del 9 de mayo busca trasladar esta preocupación a la calle en un municipio situado en la desembocadura del Guadalquivir, donde la pesca, la agricultura, el turismo y la relación cotidiana con el río forman parte de la vida económica y social de Sanlúcar.




