jueves, 1 enero 2026

La Unidad Canina de la Junta, aliada clave en la reducción de la muerte de fauna por veneno

La Estrategia Andaluza logra disminuir en un 70% el fallecimiento de especies protegidas y no protegidas por esta causa, convirtiéndose en un proyecto fundamental para la preservación de la biodiversidad

Choco, Dona, Abby y Noa son sólo algunos de los integrantes de un elenco de perros que forman parte de la Unidad Canina Especializada (UCE) dentro de la Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV). La UCE es una herramienta esencial para detectar los cebos envenenados en el campo y, por tanto, también es fundamental para la conservación de la biodiversidad de Andalucía. Gracias a la EAV, la comunidad autónoma ha logrado reducir en un 70% el número de casos de envenenamiento de fauna en el medio natural, ya sean especies protegidas o no protegidas.

Esta Unidad Canina Especializada de la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía lleva realizadas alrededor de 5.300 inspecciones desde su creación en el año 2004. Se trata, según datos del Gobierno andaluz, del mayor esfuerzo de búsqueda de venenos ilícitos del que se tiene constancia en el contexto internacional.

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Estas unidades caninas se han convertido en el método más eficaz para detectar cebos y animales envenenados, así como otras amenazas a la fauna catalogada. Su efectividad es tal que se ha convertido en referente europeo tras su constitución hace más de veinte años.

La UCE está concebida como un mecanismo de apoyo a los agentes de la autoridad en las tareas de búsqueda y vigilancia de venenos, al objeto de lograr una eficaz prevención, disuasión y persecución de un delito que se encuentra tipificado en el Código Penal y que es sancionable según la Ley 8/2003 de Conservación de la Fauna y la Flora silvestre.

De esta manera, las UCE constituyen una herramienta fundamental de apoyo en la realización de las labores del equipo técnico de la Consejería del ramo, los Agentes de Medio Ambiente y el personal de AMAYA (Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía), quienes han logrado retirar de los campos andaluces miles de cebos envenenados y trampas mortales que sólo contribuirían a empobrecer nuestro patrimonio natural.

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La Unidad Canina Especializada de la Junta de Andalucía está compuesta por dos equipos formados por 4 perros y un guía canino, cada uno. Ejemplares de pastor belga malinois, border collie, además de otras razas, están entrenados para detectar todo tipo de sustancias en el medio natural y adiestrados para la identificación de venenos en vehículos, naves agrícolas y viviendas.

Un proyecto pionero a nivel mundial

El uso de cebos envenenados es una práctica extendida por todo el territorio español y europeo para controlar a los predadores naturales. La utilización de este método de captura no selectivo supone una mortal amenaza para las especies catalogadas.

A pesar de estar prohibido desde 1983, las poblaciones actuales de algunas especies protegidas de Andalucía comenzaron a alcanzar unos niveles de población preocupantes con riesgo incluso de extinción. A principios del siglo XXI, la muerte de algunos ejemplares de alimoche, águila imperial ibérica, quebrantahuesos e incluso de lince ibérico hizo saltar la alarma.

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Por esta razón, la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente ha convertido la lucha contra el veneno en una de sus prioridades. La puesta en marcha de la Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV), un proyecto pionero en Europa, persigue minimizar una de las principales amenazas a las que se enfrentan determinadas especies catalogadas.

Sus actuaciones abarcan tres grandes líneas de trabajo tales como la obtención de información para su empleo como herramienta de gestión, actuaciones divulgativas de concienciación social y de prevención en general, y actuaciones policiales de persecución del delito.

En marzo de 2004, la primera UCE en la detección de veneno en el medio natural en el continente europeo estaba ya seleccionada y lista para actuar. Andalucía contaba así con una de las herramientas más eficaces para la lucha contra el veneno, dando comienzo a un camino lleno de esperanza para la conservación de nuestra fauna. El resultado final tras más de veinte años es un marchamo propio, un bagaje pionero en Europa y una experiencia a disposición de todos los territorios nacionales e internacionales con problemática similar.

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