La Hermandad del Resucitado de Sanlúcar de Barrameda ha anunciado el archivo de la sanción de 30.001 euros impuesta por la celebración del Rosario de María Santísima de la Paz el pasado mes de diciembre, después de que sus alegaciones hayan sido estimadas por el organismo competente.
En un comunicado oficial, difundido tras la celebración de su Función Principal de Instituto, la corporación ha informado de que presentó en tiempo y forma las correspondientes alegaciones a través de su equipo jurídico, que han sido finalmente “consideradas y estimadas favorablemente”, lo que ha derivado en el cierre del expediente sancionador.
La hermandad ha mostrado su “satisfacción por la resolución adoptada”, al entender que reconoce “la correcta actuación y la voluntad de proceder siempre desde el respeto, la responsabilidad y el cumplimiento”. Asimismo, la Junta de Gobierno ha agradecido el trabajo de su equipo jurídico, así como la “colaboración, disposición y voluntad de entendimiento” de las partes implicadas durante el proceso.
El comunicado también incluye un reconocimiento expreso al respaldo recibido por parte de las hermandades de Sanlúcar, el Consejo Local de Hermandades y Cofradías y la Diócesis de Asidonia-Jerez, destacando la “unión” y el apoyo mostrado durante el conflicto.
La resolución zanja uno de los episodios más peliagudos del enfrentamiento entre el Ayuntamiento y los representantes sindicales de la Policía Local por la falta de agentes, que provocó la cancelación de la inmensa mayoría de los cultos externos previstos en la ciudad durante la Cuaresma.
La guerra abierta entre el Gobierno local de IU y la Policía Local mantuvo en vilo al sector cofrade de la ciudad hasta prácticamente el día antes del Viernes de Dolores, cuando la alcaldesa Carmen Álvarez se vio obligada a cerrar un acuerdo in extremis con los representantes policiales para que estos accedieran a realizar servicios voluntarios y poder celebrar la Semana Mayor con las autorizaciones pertinentes. Una situación extrema a la que se llegó debido a la falta de efectivos en el cuerpo, cuyo número actual no alcanza a garantizar la seguridad de los eventos públicos.




