domingo, 31 agosto 2025

Las mujeres padecen de media el doble de problemas de salud crónicos que los hombres

El dolor destaca como una de estas dolencias más frecuentes en la edad adulta, con especial prevalencia del dolor de espalda, junto a migrañas y cefaleas

Las mujeres padecen como media casi el doble de problemas crónicos que los hombres y uno de estos problemas más frecuentes es el dolor. Estas son dos de las principales conclusiones del estudio ‘Análisis de situación de las desigualdades de género en salud en Andalucía’, publicado por la Consejería de Salud y Consumo y desarrollado por la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP), que analiza las características de salud de la población adulta para identificar desigualdades de género.

El estudio detalla que tanto el número de enfermedades crónicas declaradas como la brecha de género va aumentando conforme aumenta la edad, de forma que la mayor brecha de género se presenta en personas de 75 años y más. También se observan diferencias según la clase social, evidenciándose nuevamente la intersección de dos ejes de desigualdad (clase y género). De este modo, son las mujeres de las clases menos privilegiadas las que declaran un mayor número de padecimientos crónicos, y son los hombres de las clases más privilegiadas los que declaran un número menor junto con los que nunca han trabajado.

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En concreto, el 71,8% de las mujeres y el 60,8% de los hombres mayores de 15 años en Andalucía padecen alguna dolencia o enfermedad crónica. La brecha de género es negativa para las personas que padecen una de estas patologías (-5,1), mientras que es positiva y más amplia en el caso de dos o más de estos padecimientos (la brecha es de 16). Es decir, hay mayor proporción de hombres que no padecen ninguna enfermedad crónica o solo una y mayor porcentaje de mujeres que padecen varias de estas patologías.

Así, las mujeres padecen como media casi el doble de problemas crónicos por persona (2,2) que los hombres (1,4), con una brecha de género de 0,8. Esta diferencia no es la misma en todos los grupos de edad: tanto el número de problemas padecidos como la brecha de género va aumentando conforme aumenta la edad. La media de padecimientos crónicos por persona es mayor en mujeres que en hombres en todos los grupos de edad, con diferencias significativas. La mayor brecha de género la presentan las personas de 75 años y más (1,1), grupo en el que las mujeres padecen una media de 4,9 problemas crónicos, mientras que en los hombres la media es de 3,8. La menor brecha de género se presenta en las edades más jóvenes (16 a 34 años).

Por provincias, son las mujeres de Málaga y Jaén las que presentan un mayor número de problemas por persona (3,0), mientras que los hombres de Almería y Sevilla muestran el menor número (1,1). Málaga es la provincia con mayor brecha de género en este indicador.

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Morbilidad diferencial

Asimismo, el estudio destaca que el dolor es uno de los problemas crónicos más frecuentes en la edad adulta, con una importante brecha de género que indica mayor prevalencia en las mujeres. Los dolores de espalda, junto a las migrañas y cefaleas, se encuentran entre las dolencias más frecuentemente declaradas por la población andaluza, con una prevalencia mayor en mujeres.

Otros padecimientos en los que la brecha de género es amplia y desfavorable a las mujeres son la artritis, las varices y problemas de mala circulación, los problemas tiroideos, las anemias y la osteoporosis, la fibromialgia y otros dolores crónicos, y los trastornos ansiosos y depresivos. En el caso contrario, las enfermedades más desfavorables a los hombres son la diabetes, los trastornos cardiacos, el accidente cerebrovascular y angina de pecho.

Esta morbilidad diferencial responde a la exposición a distintos factores de riesgo (condiciones de vida desiguales, diferentes exposiciones laborales, roles y estereotipos de género y distintos hábitos de vida y conductas de riesgo) y a una diferente vulnerabilidad frente a los factores de riesgo por razones tanto biológicas como socioculturales, como puede ser el hecho de que las tareas domésticas y los cuidados siguen estando protagonizados por mujeres, con la excepción de los hombres de avanzada edad, jubilados, que cuidan a sus esposas.

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También los estilos de vida comprenden un determinante de la salud de la población muy importante. La alimentación, el ejercicio físico, el descanso y el sueño, así como el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas, son algunos de los ejemplos más importantes de dimensiones estrechamente relacionadas con el estado de salud, la morbimortalidad y el uso de servicios sanitarios de la población.

Hábitos saludables

Más mujeres que hombres comen fruta diariamente y ambos sexos presentan más este hábito saludable en edades tempranas que en las más avanzadas. Sin embargo, en cuanto a la adherencia a la dieta mediterránea, la franja de edad con menor adherencia es la más joven, y con peores datos en hombres que en mujeres.

Las mujeres realizan ejercicio con menos frecuencia que los hombres y su práctica se reduce en general con la edad. Una excepción en el caso de caminar son los hombres mayores de 65 años, que aumentan la actividad. En las mujeres, la capacidad para dedicar tiempo a actividades como caminar se reduce progresivamente con la edad, lo que puede relacionarse con el desempeño de sus roles de género.

Los datos que se refieren a descansar lo suficiente en las horas de sueño son más favorables a los hombres. En ambos sexos aumenta esta capacidad de descanso en las edades más avanzadas.

Respecto al consumo de tabaco, se registran algunas tendencias positivas en los últimos cinco años: ha descendido el consumo diario tanto en hombres como en mujeres y ha aumentado la edad media del consumo también en ambos sexos. Algunos patrones diferenciados por sexo son que un mayor porcentaje de hombres ha dejado de fumar, que el consumo moderado y extremo es menor entre las mujeres y que la brecha de género más amplia en consumo diario de tabaco se da entre los 21 y los 24 años, donde el porcentaje de hombres que fuman diariamente casi dobla al de las mujeres. El consumo de cigarrillos electrónicos en los últimos años se mantiene casi inalterable en ambos sexos.

El consumo de alcohol ha aumentado considerablemente en los últimos años y es más prevalente en los hombres que en las mujeres. Los hombres presentan un mayor consumo de otras drogas (diferentes a tabaco y alcohol), excepto los tranquilizantes, hipnóticos y somníferos, que son más consumidos por las mujeres.

Otras adicciones comportamentales emergen con fuerza, como las relacionadas con Internet y las redes sociales, para las que no hay grandes diferencias por sexo y sí por edad.

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